lunes, 1 de noviembre de 2010

Colgado de tu mirada

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Colgado de tu mirada
afanado en congelar momentos,
recogiendo recuerdos y sonrisas,
conciente que seras fugaz...,
he cruzado luna tras luna
posando al filo de tus labios,
aspirando fragancias en tu piel,
anidando cosquillas a tu ombligo.

Rendido ante tus ojos,
quieto, sudoroso, tenso,
con mi pensar bloqueado,
suspirando hondo y tendido,
frustrado en intentos
por controlar lo evidente,
descubro que no soy yo,
ni mi pobrecito cuerpo
blando ante tu silueta.

Atrapado bajo tu vista
revivo sabiendo que eres tú,
lo asumo por el brillo de tu pupila
controlando mis movimientos;
la intensidad con que me ves
confirma que te pertenezco,
que tu presencia toma control,
que te posesionas al mirarme.

Daniel Joya

jueves, 10 de junio de 2010

Dame tu mano

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…dame tu mano,
espera,
debo ajustar mi cuerpo
hasta alcanzarte.

Claribel Alegría

Dame tu mano

Dame tu mano, siente la mía,
apresa confiada mi virilidad
mientras que bajo tu vientre
se deslizan atrevidas y libres
asperezas del amante casual
que acopia tu lujuria oculta.

Dame tu mano, unamos los tactos,
derritamos desnudos e impetuosos
nuestras erizas pieles en una,
cual colores pintando al paisaje,
procesos dando razón al contenido,
deleite usufructuando la exquisitez,
pasión escalando en nuestros besos.

Dame tu mano, mírame atenta,
refléjate en el brillo de mis ojos
y baña con tu mirar mi silueta...
luego deja que te mire profundo,
que detecte, enfoque, acapare,
absorba y calque todos tus gestos
para evocarlos en mis nostalgias
y refrescar momentos marchitos.

Dame tu mano, mírame,
siénteme, respira a mi ritmo,
atiende mi manojo de nervios
y aceleradas palpitaciones,
déjate aprehenderte en versos,
conocer tus gustos carnales
y descubrir cuantas debilidades,
para armar planes y tácticas
que penetren, configuren, ajusten
y controlen el libido de tus sueños.


Dame tu mano, siénteme, mírame,
ofrécete natural, presente y alcanzable,
quiero ilusionarme, extasiarme contigo,
entregarte las caricias pendientes,
cubrirme bajo la irradiación de tu vista,
navegar en la energía de mis apetitos
hasta conocer, palpar y beber tu ser entero.

Daniel Joya

jueves, 29 de abril de 2010

El filo de la tarde

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La brisa de la tarde te devuelve,
el delineado esa carita tierna 
me confirma que sigues bella,
un poco marchita por mi partida,
pero igual de sensual y bella,
bellamente marchitada en soledad,
habiendome ofrendado cada una 
de las lágrimas que cuesta abajo
bañandote el rostro salaron tu cuello
y regaron tristeza sobre tus labios.

El filo de la tarde, nuestra cómplice
me susurra tu negación a otros amores,
segura que vuelven nuestros espacios,
desmedidos y sin reparos morales
que desfiguren la libertad de amar;
el matrimonio es solo una firma,
una concepcion herrada de poseer.

Al filo de la tarde de hoy en adelante
besare, mordere y lamere, bajo tu cuello,
te abrazare fuertemente para retenerte,
regojere tu pelo, te mirare profundo
y bailarmos poseidos por la canción
que nos envuelve y plega a media luz,
luego sorbos de vino quitaran la ropa,
reposare mi cabeza entre tus senos,
succionando las sabias volcanicas
en sed creciente por beberte toda.

Al fino de la tarde, nuestra nueva tarde
bajaré por tus sendas antes recorridas,
hasta empalagarme precisamente ahi,
en tu feminidad y una vez vulnerable,
lasciva y cosquillenta por mi aliento,
te besare de piernas a pantorrillas,
masticando bellos humedos de miel.

Daniel Joya

martes, 20 de abril de 2010

Anhelos


Más que el placer de desnudarte, contemplar tu silueta sobre mi lecho,
mientras huelo, absorbo, gusto y repaso
las pasiones desprendibles de tu cuerpo,
aspirando las fibras de tu feminidad,
hasta agotar el torrente de energías
que generamos en cada encuentros…
quiero ser tuyo, ofrecerme tuyo,
hacerme tuyo, sentirme tuyo,
enlujuriarme tuyo, sin temores,
bajo una profunda mirada tuya...


Mas que surcar irracional, empalagado
e impetuoso por la lisura de tus piernas,
zarpando de las frescas pantorrillas,
pasando por la tibieza donde se acercan
hasta deslizarme en tus húmedos montes,
erizos, nutridos, oscuros y míticos,
olorosos a mieles derretidas por pasión…
anhelo saber que hoy me piensas,
que tus días se conectan con los míos,
y mi nombre te merece algún significado...

Más que abarcar tu cintura,
sintiéndome preso por tu sombra
al instante de esa tu mirada ardiente,
que nos estanca en eterno lapso
donde nuestros suspiros transpiran rima
y que deseáramos no se escurriera
entre el abrazo fuerte y apasionado,
buscando fundirnos en un solo cariño…
aspiro a que aspires permanecer mía,
quedarte para mi, siempre conmigo...

Más que besar las líneas de tu rostro,
los cortes elegantes de tu cuello
y la grosura exquisita de esos labios
en tanto rasguño sutilmente tu espalda,
estrujo tus pechos contra mi pecho,
percibiendo la excitación de tu piel,
que te torna evidente, vulnerable
y sin reparos en lo que pueda suceder…
lucho porque me ames,
porque avives la flama de mi existir
con la llenura de tu presencia...


Daniel Joya  04/2010

lunes, 8 de febrero de 2010

No voy a tardarme

Voy hacia ti, urgido de ti, no voy a tardarme,
a menos que llegar por la tarde llames tardarse;
Ja, Ja, ja, no cambiamos, así pasen mil días;
como siempre, nuestras discusiones semánticas.

No voy a tardarme, ¿como hacerlo si me esperas?,
si sigues allí mismo, congelada en mi aguardo,
yaciendo sobre la misma cama, con la misma blusa,
rosada, rala y transparente cortando a medio muslo.

Y cuando este contigo te besare con sed,
con esta sed infinita de ti, casi enfermiza,
no calmada por otras bocas, creciente,
a medida que degusto el placer de tus besos.

Cuando estés conmigo te haré las mismas bromas,
dibujaran mis besos tatuajes sobre tus glúteos,
los que mas tarde borrare con mi aliento,
luego saboreare sin reparos cada línea de tu silueta,
lameré tus mieles, succionare y morderé ligeramente,
sin reparos, perlas oscuras que levantan tu sostén.

Cuando este contigo nos bañaremos como antes,
deslizare el jabón entre tus piernas, espalda y pecho,
después te secare con aquella toalla nuestra,
la que olorosa a nosotros robamos de otro hotel.
Todavía fresca y húmeda te llevare en mis brazos
al sitio de reposo donde prevendremos el tedio.

En ese nuestro lugar, borrachos de ternura,
sin el recuerdo de mi mujer ni el temor a él,
reiremos del pecado con las bromas de Sabina,
me leerás otros veinte poemas de Neruda
y como siempre, recrearemos el morbo de Roque...
más Merlot, canciones de Sade, sin latex,
a media luz, romperemos tus ropas  y mis trapos
para sentir ambos lo erizo de nuestras pieles
entrega tras entrega, tras entrega....

Daniel Joya

viernes, 29 de enero de 2010

¿Cómo no he de apurar mis pasos?


¿Como no he de apurar mis pasos?,
si mi corazón palpita asimétrico,
urgido que lo confortes, suplicante
que le devuelvas toda la energía
 que al partir se quedo contigo.

¿Como no he de apurar mis pasos?
ya no en carrera loca al desatino,
sino encaminándome hacia tu piel,
a los pechos, muslos, labios y glúteos
que acoplados con tu calidad humana
hacen que me espere, no una mujer,
ni la sensualidad del sexo ocasional,
sino mi amada nacida para amar.

¿Como no he de apurara mis pasos?
si sabes con certeza que voy por la tarde,
para descargar en ti, en el viejo sitio,
este torrente de caricias no entregadas,
locuras de amantes, amaneceres pendientes...

¿Cómo no he de apurar mis pasos?
si voy por ti, a reflejarme en tus pupilas,
 a recobrar tu presencia, a quedarme contigo,
a refrescarme en la tibieza de tu piel,
a degustar en tu lecho de nuestro encuentro
y el racimo de pasiones que me aguarda.

¿Como no he de apurar mis pasos
hacia las mieles de nuestra entrega?

Daniel Joya

sábado, 9 de enero de 2010

Me leeras entonces


Me leerás cuando me aprendas,
cuando leas en  mis ojos mi necesidad de ti,

cuando descubras en mi nerviosismo
que me matas del deseo
de perderme contigo en aquel lecho.
 

Me leerás en mi nerviosismo,
en el temblor de mi cuerpo
y mi voz falta de control
y te sentirás atrapada por mi morbo,

en una, dos, y hasta cuatro jornadas nuestras,
derramando pasión en cada entrega,
lamiéndonos el vino derramado a propósito
sobre ese abdomen, piernas y lo que rodean,
mientras yaces frenéticamente dispuesta.
 

Me leerás cuando me sientas tuyo,
cual la victima activa de tus infidelidades,
inerte, esperando coincidir en tus deseos,
permaneciendo vulnerable ante tus pechos,
dispuesto a esperar energias nuevas contigo.
 
Me leerás cuando amanezca otra vez
y nos veamos desnudos ante la mañana
que nos invita a seguir en aquella lujuria,
amándonos y amamantándonos
antes de ofrendarnos nuestros sudores,
queriendo ingenuamente calmar esa sed
rica, libidinosa, insaciable,

nutrida cada vez que absorbo tus mieles
y succionas las mías...



Daniel Joya (01/2010)