viernes, 29 de enero de 2010

¿Cómo no he de apurar mis pasos?


¿Como no he de apurar mis pasos?,
si mi corazón palpita asimétrico,
urgido que lo confortes, suplicante
que le devuelvas toda la energía
 que al partir se quedo contigo.

¿Como no he de apurar mis pasos?
ya no en carrera loca al desatino,
sino encaminándome hacia tu piel,
a los pechos, muslos, labios y glúteos
que acoplados con tu calidad humana
hacen que me espere, no una mujer,
ni la sensualidad del sexo ocasional,
sino mi amada nacida para amar.

¿Como no he de apurara mis pasos?
si sabes con certeza que voy por la tarde,
para descargar en ti, en el viejo sitio,
este torrente de caricias no entregadas,
locuras de amantes, amaneceres pendientes...

¿Cómo no he de apurar mis pasos?
si voy por ti, a reflejarme en tus pupilas,
 a recobrar tu presencia, a quedarme contigo,
a refrescarme en la tibieza de tu piel,
a degustar en tu lecho de nuestro encuentro
y el racimo de pasiones que me aguarda.

¿Como no he de apurar mis pasos
hacia las mieles de nuestra entrega?

Daniel Joya

sábado, 9 de enero de 2010

Me leeras entonces


Me leerás cuando me aprendas,
cuando leas en  mis ojos mi necesidad de ti,

cuando descubras en mi nerviosismo
que me matas del deseo
de perderme contigo en aquel lecho.
 

Me leerás en mi nerviosismo,
en el temblor de mi cuerpo
y mi voz falta de control
y te sentirás atrapada por mi morbo,

en una, dos, y hasta cuatro jornadas nuestras,
derramando pasión en cada entrega,
lamiéndonos el vino derramado a propósito
sobre ese abdomen, piernas y lo que rodean,
mientras yaces frenéticamente dispuesta.
 

Me leerás cuando me sientas tuyo,
cual la victima activa de tus infidelidades,
inerte, esperando coincidir en tus deseos,
permaneciendo vulnerable ante tus pechos,
dispuesto a esperar energias nuevas contigo.
 
Me leerás cuando amanezca otra vez
y nos veamos desnudos ante la mañana
que nos invita a seguir en aquella lujuria,
amándonos y amamantándonos
antes de ofrendarnos nuestros sudores,
queriendo ingenuamente calmar esa sed
rica, libidinosa, insaciable,

nutrida cada vez que absorbo tus mieles
y succionas las mías...



Daniel Joya (01/2010)