a menos que llegar por la tarde llames tardarse;
Ja, Ja, ja, no cambiamos, así pasen mil días;
como siempre, nuestras discusiones semánticas.
No voy a tardarme, ¿como hacerlo si me esperas?,
si sigues allí mismo, congelada en mi aguardo,
yaciendo sobre la misma cama, con la misma blusa,
rosada, rala y transparente cortando a medio muslo.
Y cuando este contigo te besare con sed,
con esta sed infinita de ti, casi enfermiza,
no calmada por otras bocas, creciente,
a medida que degusto el placer de tus besos.
Cuando estés conmigo te haré las mismas bromas,
dibujaran mis besos tatuajes sobre tus glúteos,
los que mas tarde borrare con mi aliento,
luego saboreare sin reparos cada línea de tu silueta,
lameré tus mieles, succionare y morderé ligeramente,
sin reparos, perlas oscuras que levantan tu sostén.
Cuando este contigo nos bañaremos como antes,
deslizare el jabón entre tus piernas, espalda y pecho,
después te secare con aquella toalla nuestra,
la que olorosa a nosotros robamos de otro hotel.
Todavía fresca y húmeda te llevare en mis brazos
al sitio de reposo donde prevendremos el tedio.
En ese nuestro lugar, borrachos de ternura,
sin el recuerdo de mi mujer ni el temor a él,
reiremos del pecado con las bromas de Sabina,
me leerás otros veinte poemas de Neruda
y como siempre, recrearemos el morbo de Roque...
más Merlot, canciones de Sade, sin latex,
a media luz, romperemos tus ropas y mis trapos
para sentir ambos lo erizo de nuestras pieles
entrega tras entrega, tras entrega....
Daniel Joya
