jueves, 29 de abril de 2010

El filo de la tarde

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La brisa de la tarde te devuelve,
el delineado esa carita tierna 
me confirma que sigues bella,
un poco marchita por mi partida,
pero igual de sensual y bella,
bellamente marchitada en soledad,
habiendome ofrendado cada una 
de las lágrimas que cuesta abajo
bañandote el rostro salaron tu cuello
y regaron tristeza sobre tus labios.

El filo de la tarde, nuestra cómplice
me susurra tu negación a otros amores,
segura que vuelven nuestros espacios,
desmedidos y sin reparos morales
que desfiguren la libertad de amar;
el matrimonio es solo una firma,
una concepcion herrada de poseer.

Al filo de la tarde de hoy en adelante
besare, mordere y lamere, bajo tu cuello,
te abrazare fuertemente para retenerte,
regojere tu pelo, te mirare profundo
y bailarmos poseidos por la canción
que nos envuelve y plega a media luz,
luego sorbos de vino quitaran la ropa,
reposare mi cabeza entre tus senos,
succionando las sabias volcanicas
en sed creciente por beberte toda.

Al fino de la tarde, nuestra nueva tarde
bajaré por tus sendas antes recorridas,
hasta empalagarme precisamente ahi,
en tu feminidad y una vez vulnerable,
lasciva y cosquillenta por mi aliento,
te besare de piernas a pantorrillas,
masticando bellos humedos de miel.

Daniel Joya

martes, 20 de abril de 2010

Anhelos


Más que el placer de desnudarte, contemplar tu silueta sobre mi lecho,
mientras huelo, absorbo, gusto y repaso
las pasiones desprendibles de tu cuerpo,
aspirando las fibras de tu feminidad,
hasta agotar el torrente de energías
que generamos en cada encuentros…
quiero ser tuyo, ofrecerme tuyo,
hacerme tuyo, sentirme tuyo,
enlujuriarme tuyo, sin temores,
bajo una profunda mirada tuya...


Mas que surcar irracional, empalagado
e impetuoso por la lisura de tus piernas,
zarpando de las frescas pantorrillas,
pasando por la tibieza donde se acercan
hasta deslizarme en tus húmedos montes,
erizos, nutridos, oscuros y míticos,
olorosos a mieles derretidas por pasión…
anhelo saber que hoy me piensas,
que tus días se conectan con los míos,
y mi nombre te merece algún significado...

Más que abarcar tu cintura,
sintiéndome preso por tu sombra
al instante de esa tu mirada ardiente,
que nos estanca en eterno lapso
donde nuestros suspiros transpiran rima
y que deseáramos no se escurriera
entre el abrazo fuerte y apasionado,
buscando fundirnos en un solo cariño…
aspiro a que aspires permanecer mía,
quedarte para mi, siempre conmigo...

Más que besar las líneas de tu rostro,
los cortes elegantes de tu cuello
y la grosura exquisita de esos labios
en tanto rasguño sutilmente tu espalda,
estrujo tus pechos contra mi pecho,
percibiendo la excitación de tu piel,
que te torna evidente, vulnerable
y sin reparos en lo que pueda suceder…
lucho porque me ames,
porque avives la flama de mi existir
con la llenura de tu presencia...


Daniel Joya  04/2010