Aun no me voy y ya te extraño;extraño tu sonrisa cargada de picardía,
deseos lujuriosos y suplicas por empalagarme en tus mieles;
Esas mieles desaboridas en contenido,
Que con su olor a hierba mojada
me sotierran de furia libidinosa;
Pécora y tierna, salvaje y cariñosa,
calculadora y vulnerable,
desenfrenada en apetitos carnales,
así te acepto;
Como mi amiga, mi confidente,
la relación cuestionable,
pecado o inmoralidad,
segundo frente o la preferida,
mi mujer.
Te extraño como el niño a los mimos de su madre,
Te extraño igual que las arenas a la fuerza del río,
Te extraño cual la raíz al árbol que le sostiene,
Te extraño igual que la cosecha a las flores que la devuelven,
Te extraño como el nido al pájaro que le brinda vida,
Extraño tu silueta abarcable entre mi cuerpo
En esas noches consumidas pieza a pieza
entre nuestro sudor y el amor que recreamos;
extraño tu compañía acortando mi soledad,
Extraño tus pechos caídos sobre el pecho mío,
Extraño tus caderas animándome a conocerte,
Extraño la desnudez de tus nalgas entre mis manos.
Te extraño y no me extraño de extrañarte
Después de los continuos desahogos de pasión
Que entre atracción y aventura nos envolvieron
Haciéndonos paso a paso interdependientes,
Conectados el uno al otro,
mas allá del sexo, por amor,
con las cosquillas de tu ronquita voz en madrugada,
En confesiones por las que debiera sentirme celoso
y no abarrotado de excitación;
Por las que no te juzgo, mas me alegro en conocerte,
Y sin renegar de ser después, que sé yo cual numero en tu lista,
me encanto con tu experiencia;
Una mujer de verdad sabiendo lo que busca,
Completa al momento del orgasmo,
hecha y derecha por la vida,
orgullosa con su experiencia
y debilitada por saberse entregar.

